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VIRGEN DE HUACHANA - AÑATUYA, SANTIAGO DEL ESTERO

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Hace exactamente 200 años, una niña llamada Telefora Verón jugaba con sus amigos, pero no podía dejar de mirar un árbol en donde había una Virgen morenita de manto verde, toda cubierta por una luz. Sorprendida, se lo contó a sus padres, y sus padres al pueblo, pero nadie creía en las palabras de Telefora. Así es que quemaron el árbol, convencidos que podría tratarse de una creencia pagana. Las llamas quemaron el tronco y las ramas, pero la Virgen quedó indemne, con apenas unas quemaduras en una de sus manos.

La familia Verón comenzó a creer en la Virgen y la imagen fue pasando de generación en generación, hasta que en 1971 se la entregaron al Obispado de Añatuya. Así comenzó la veneración a la Virgen de Huachana, que congrega a 200.000 fieles anualmente, quienes durante ocho días (del 23 al 31 de julio) le rinden culto.

La Virgen de Huachana empezó a recibir peregrinos de todo el norte argentino. Quienes conocen la historia, afirman que el que va por primera vez a Huachana, vuelve. Los fieles se acercan de todas las maneras posibles. Algunos viajan en camiones, en motos y en bicicleta. Algunos incluso a pie, dando una enorme demostración de Fe.

En Huachana hay una tranquera ubicada a dos kilómetros de la parroquia, que muchos la denominan como “La entrada al cielo”. Ese camino de tierra se debe recorrer en silencio, respetando la devoción de cada uno de los fieles. Muchos lo transitan de rodillas. Otros llevan velas en sus manos y rezan hasta que se consume. También es común la ofrenda de pelo, las familias lleven a sus pequeñas hijas mujeres y durante ese trayecto les van cortando mechones que se ofrecen a la Virgen y luego se juntan para confeccionar pelucas para pacientes oncológicos.

Actualmente, Huachana posee una humilde capilla que fue levantada gracias a las donaciones de la gente y hace años que se está intenta construir un templo más grande, pero siempre ocurre algo que hace retroceder la obra. Como nos cuenta Yudith Chávez, de la Diócesis de Añatuya, parece que la Virgen morenita no quiere irse de su lugar.