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Gestos que llegan al alma

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“Cuando todo se cerró, nosotros abrimos”, nos cuentan Betina del Campo y Donald Abraham, un matrimonio de Neuquén, que creó un refugio para personas en situación de calle con consumos problemáticos al comienzo de la pandemia, en el año 2020. 

Su preocupación fue inmediata, qué podían hacer las personas que viven en la calle. Así es que, impulsados por esa vocación y ese amor al prójimo, y con conocimiento de causa, porque ya venían trabajando con personas con este tipo de vulnerabilidad, se pusieron en acción para encontrar un lugar donde pudieran pasar la noche. 

Como participantes activos de la comunidad de la Parroquia María Madre de la Iglesia de Alta Barda, le plantearon a su párroco, el padre Jorge “Chicho” Cloro, y al obispo Fernando Croxatto la necesidad de asistir y acompañar a estas personas. Se consiguió instalar 20 camas en el colegio Pablo VI, en donde recibían las cuatro comidas diarias, más talleres de educación física, literatura, teatro y taekwondo. 

Ya para el mes de septiembre consiguieron trasladar el hogar al barrio Villa Ceferino, donde el obispado dispone de una casa y actualmente viven ahí 9 personas de entre 32 y 61 años. Hoy, los muchachos salen para ir a trabajar, y ya hace más de un año que no consumen alcohol ni drogas y se dividen las tareas del hogar. Aprendieron a vivir en comunidad, incorporaron hábitos saludables y construyen día a día el buen trato con el otro. Además, todas las personas del hogar reciben asistencia psicológica.

“Acá nos consideran personas, desde que llegamos hemos encontrado abrazos, caricias, cosas que no conocíamos porque la gente piensa que los que vivimos en la calle no somos nada”, confiesa emocionado Sebastián, quién hoy trabaja en la cocina del refugio. En este tiempo de trabajo Betina y Donald aprendieron a mirar a los ojos cuando les hablan, a escuchar al otro. Comentan que estas personas, además de un techo, comida y contención, necesitan amor, y sobre todo ser vistos. “Durante mucho tiempo recibieron la indiferencia, han sido sometidos a eso, y a partir de ayudarlos empiezan a armar los pedazos de sus vidas”, reflexiona la pareja.



Que Dios bendiga al Hogar María Madre del barrio Villa Ceferino y desde Programa FE acompañamos esta importantísima labor, muestra de amor y respeto por el otro.