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La Alegría de Dar

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En la provincia de Salta, en medio de valles, ríos y quebradas, se encuentra la localidad de Vaqueros, que está rodeada de varios parajes de montaña como Lesser, Yacones, Potrero de Castilla y Las Paicas. La Parroquia de la Resurrección del Señor y Nuestra Señora de Aparecida se encuentra en el Valle de Siancas, que pertenece a la mencionada localidad de Vaqueros y desde donde se asiste a los demás pobladores de la zona, como vemos en estas fotos de comienzos del año pasado.

Con apenas 12.000 habitantes, la situación socio-económica del lugar es compleja. Se vive de economías familiares, ganado, huertas, y de venta de quesos que producen en los cerros y bajan a venderlos en el pueblo. En época de lluvia se hace complicado el ingreso a ciertos parajes donde habitan familias, ya que al carecer de caminos, el agua hace casi imposible acercarse. La Parroquia, además de dar misa para 350 fieles promedio y dictar clases de Catequesis, cumple una función social preponderante. Allí funciona un comedor, distintos talleres y gabinetes de ayuda para tratar diferentes problemáticas.

El comedor atiende a personas en situación de calle o de vulnerabilidad extrema. A principios del año pasado todos almorzaban a las 13 horas, algunos iban a buscar su plato de comida, obreros, trabajadores de la parroquia, etc. todos comían en la misma mesa. En estos tiempos, son los voluntarios los que llevan las viandas a las diferentes parroquias del distrito.

Actualmente el comedor asiste a 500 personas a las que se les brinda acompañamiento y contención espiritual. El rango de edad es muy amplio. Hay niños y niñas con apenas 45 días de vida y ancianos que tienen más de 90 años. También hay asistencia a personas discapacitadas.

El objetivo a corto plazo es tener un horno rotativo y una cámara frigorífica, ya que son los vecinos los que ayudan guardando los alimentos en las heladeras de sus hogares.


El Padre Martín Farfán explica que “nos cuesta llegar a fin de mes, como a cualquiera. Nosotros pagamos servicios e impuestos. La única ayuda que recibimos es de parte de los hermanos y hermanas que descubren la alegría que hay en el “dar”. Es bueno descubrir la Parroquia como un centro, no sólo de espiritualidad o cultural, sino un centro de promoción humana y social”.