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Parroquia Nuestra Señora del Carmen – Zárate, Buenos Aires.

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Mi nombre es Andrea y pertenezco a la parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Zárate, provincia de Buenos Aires. Me acerqué a raíz de la catequesis familiar, con mi hijo mayor. La verdad es que yo pensaba que eso me iba a ocupar mucho de mi tiempo, y no tan convencida, comenzamos con mi esposo a ir a los encuentros semanales y los domingos a Misa.

Fue una bendición y un cambio en nuestra familia, porque comenzamos todos juntos a recorrer el camino de la Fe. Si bien con Ricardo estamos casados por Iglesia y nuestros hijos están bautizados, no éramos de ir a la misa o participar de alguna actividad en la comunidad parroquial.

Hice con mi esposo cuatro años seguidos de catequesis familiar, dos con nuestro primer hijo y dos con nuestro segundo hijo. Esperaba toda la semana para que llegara el día del encuentro y el domingo para ir a Misa. Pasaron de ser desconocidos, a familia, sintiéndome a gusto con las personas que amablemente me hicieron sentir parte de esta comunidad.

Terminada la catequesis de mi segundo hijo llegó el llamado de Dios para que sea catequista. Realmente creía que las personas que me lo decían se habían equivocado de persona, yo era una mujer común y corriente, mamá, hija, hermana, amiga, pero no catequista. Acepté serlo para los niños, y al tiempo pude darme cuenta que esas personas que me habían invitado a participar eran instrumentos que Dios había usado para llegar a mí e invitarme.

Ser catequista no es solo un don, es la alegría de hablar de Jesús y contarles a los niños cuánto amor nos tiene y lo importante que somos para Él. Después de un tiempo me invitaron a colaborar en la secretaría parroquial. Me llena de amor estar en ese lugar, porque las personas no sólo vienen a buscar certificados, fechas de bautismos y casamiento, también anotan intenciones para la Misa. Me cuentan para quiénes las piden, si perdieron a un ser querido o tienen algún familiar enfermo. Escuchar sus historias de vida, y que me hagan parte de esos momentos, me hace darle gracias a Dios por haber pensado en mí.

La parroquia y la comunidad parroquial son mi segundo hogar, son parte de mi vida y la de mi familia. Le agradezco a Dios haberme dado esta hermosa familia de Nuestra Señora del Carmen.