La misión de la Iglesia es estar al servicio del pueblo de Dios. Es llegar donde otros no pueden. Es tomar la responsabilidad de educar a los más chicos y de asistir a los adultos mayores. De brindar un plato de comida o extender una mano para el que lo necesita. Nuestra misión, en definitiva, es transformar desde los valores nobles y actuales del Evangelio, la sociedad en la que vivimos.